EL NIÑO Y LA TELEVISIÓN


Un niño pasa una media de 2 horas al día delante del televisor. Los profesionales de la infancia están inquietos. En una sociedad en la que las madres trabajan, en la que nos asusta que nuestros hijos salgan solos, en donde se le pide al niño que sea cada vez más independiente y autónomo, ¿cómo no hacer de él un "adicto" a la tele? La televisión puede ser, efectivamente, una apertura al mundo. Pero siempre y cuando se vea en pequeñas dosis y de manera controlada y adaptada. La televisión puede tener un impacto considerable en su desarrollo afectivo y social. No olvidemos que un niño necesita, expresarse, jugar, soñar, hacer deporte y sobre todo, sentirse querido y respetado.
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OPINION PERSONAL: Asombroso, ¿¿una media de dos horas?? Espero que estén exagerando, la verdad es que de los niños con los que trato habitualmente, ninguno pasa tanto tiempo frente al televisor, aunque si es verdad que les deja embobados.
Creo que es imprescindible marcar unos horarios, para los más pequeños, hasta los 4 años, más de 30 minutos, es mucho. Entre 4 y 6 dicen que como mucho una hora, pero a mi me parece demasiado, entre que llegan del colé, juegan, meriendan, cenan, y se bañan, ya se ha pasado el tiempo de ver la tele y sí van a alguna actividad extraescolar ya si que es impensable. Por supuesto la programación se debe elegir con el niño, y debe ser adaptada a su edad.
A un niño le cuesta aceptar los limites y en lo que se refiere a la tele es muy complicado porque ellos pierden la poca noción del tiempo que puedan tener, es decir, todo les parece poco.
También es cierto que vivimos al limite y sin tiempo para casi nada, entiendo que para un padre sea de agradecer que el niño se quede un ratito viendo la tele. Pero de nosotros depende que el niño abuse de la tele y que esta le pueda perjudicar o beneficiar.
En definitiva, todo depende de los educadores, son ellos quienes marcan tiempos, límites, programación y el momento.

Tenemos que animarles

El padre de una niña de 3 años explotó de furia al ver a su pequeña hija "desperdiciar" un rollo de papel de regalo dorado, al intentar envolver una caja que luego colocó debajo del árbol de navidad.

A la mañana siguiente la niña le llevó el regalo a su padre...
"es para ti, papá"....
El se sintió avergonzado por su reacción de furia, ... pero volvió a explotar al abrir el regalo...
"¿Es que no sabes que cuando se dá un regalo a alguien se supone que debe haber algo dentro?"...


La pequeña miró a su padre con lágrimas en los ojos...
"!Oh papá! no está vacía, yo soplé besos dentro de esa caja. Todos para tí, papá".

El padre se sintió fatal, abrazó a su hija y pidió mil disculpas.

Se dice que el hombre guardó ese caja dorada cerca de su cama durante años y siempre que se sentía derrumbado, tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su hija habia puesto ahí.

Cada uno de nosotros hemos recibido un recipiente dorado lleno de amor incondicional de nuestros padres, hijos, amigos....

Ese es el mejor regalo que tenemos y podemos ofrecer.
OPINIÓN PERSONAL: De acuerdo, esto es un cuento y nunca ha pasado, pero da igual, lo he escogido porque pienso que para el correcto desarrollo de un niño, es necesario el apoyo de los padres, educadores… tenemos que hacer que el niño se sienta especial y se sienta bien inventando, para ello tenemos que elogiarles y alegrarnos muchísimo cuando nos regalan un cenicero desastroso, o un dibujo que no se entiende, de este modo les estamos motivando a seguir y a sentirse orgullosos de su trabajo.
Si le quitamos importancia o hacemos sentir vergüenza a un niño por su trabajo, probablemente tendrá menos iniciativa y perderá naturalidad.

JUGAR, ES ALGO MUY SERIO



Un niño pasa una media de 2 horas al día delante del televisor. Los profesionales de la infancia están inquietos. En una sociedad en la que las madres trabajan, en la que nos asusta que nuestros hijos salgan solos, en donde se le pide al niño que sea cada vez más independiente y autónomo, ¿cómo no hacer de él un "adicto" a la tele? La televisión puede ser, efectivamente, una apertura al mundo. Pero siempre y cuando se vea en pequeñas dosis y de manera controlada y adaptada. La televisión puede tener un impacto considerable en su desarrollo afectivo y social. No olvidemos que un niño necesita, expresarse, jugar, soñar, hacer deporte y sobre todo, sentirse querido y respetado.

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OPINION PERSONAL: Asombroso, ¿¿una media de dos horas?? Espero que estén exagerando, la verdad es que de los niños con los que trato habitualmente, ninguno pasa tanto tiempo frente al televisor, aunque si es verdad que les deja embobados.
Creo que es imprescindible marcar unos horarios, para los más pequeños, hasta los 4 años, más de 30 minutos, es mucho. Entre 4 y 6 dicen que como mucho una hora, pero a mi me parece demasiado, entre que llegan del colé, juegan, meriendan, cenan, y se bañan, ya se ha pasado el tiempo de ver la tele y sí van a alguna actividad extraescolar ya si que es impensable. Por supuesto la programación se debe elegir con el niño, y debe ser adaptada a su edad.
A un niño le cuesta aceptar los limites y en lo que se refiere a la tele es muy complicado porque ellos pierden la poca noción del tiempo que puedan tener, es decir, todo les parece poco.
También es cierto que vivimos al limite y sin tiempo para casi nada, entiendo que para un padre sea de agradecer que el niño se quede un ratito viendo la tele. Pero de nosotros depende que el niño abuse de la tele y que esta le pueda perjudicar o beneficiar.
En definitiva, todo depende de los educadores, son ellos quienes marcan tiempos, límites, programación y el momento.

La espiral de mentiras navideñas

La espiral de mentiras navideñas
Lola Rovati 29 de diciembre de 2008 0 comentarios
Hace un tiempo hablábamos de las mentiras piadosas que decimos los padres a nuestros hijos. Un estudio revela que cada día les decimos al menos una, pero en Navidad superamos ampliamente la cuota llegando a límites absurdos.
Los niños preguntan acerca de Papá Noel y los Reyes Magos. Es lógico. Pero no es necesario armarles una novela de ciencia ficción como la que leerán a continuación. Este es el diálogo que he oído hace unos días en una juguetería entre una madre y su niña de más o menos 4 años.
- Mamá, ¿cómo hacen los Reyes Magos para repartir regalos a todos los niños del mundo en una sola noche? Es imposible.
- Para los Reyes no hay nada imposible. Se suben a un cohete muy rápido que puede dar la vuelta al mundo en una noche y de allí tiran todos los juguetes. Cada paquete cae exactamente en la casa del niño que tiene que caer.
- ¿Pero no iban en camellos?
- Mmm… bueno, sí, pero los dejan un ratito para hacer más rápido.
- ¿Y dónde los dejan?
- Los dejan en un parking y los buscan al terminar para volver a su casa, le dice la madre agobiada.
- ¿En un parking? ¡Qué raro!, exclamó la niña mientras la madre se alejaba para evitar más preguntas.
Parece un chiste, pero no lo es. Yo oía asombrada la conversación creyendo que la madre acabaría ahí nomás revelándole la verdad a su hija ante tanta insistencia. Cada vez la embarraba más. Así como éste hay miles de ejemplos, ésta no es la única madre extremadamente fantasiosa que conozco. Hay quienes cada año van aumentando la historia que, obviamente, acaba en fracaso.
Un mes atrás Armando compartía sus dudas sobre si está bien mentirles a los niños acerca de la existencia de Papá Noel y los Reyes Magos por mantener la ilusión que viven en estas fechas.
Yo creo que es importante preservar la magia de la Navidad, los niños la viven con gran ilusión, pero eso no significa que nos inventemos historias imposibles que ni siquiera los niños se pueden creer, por más ingenuos que sean.
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Creo que las mentiras en estos casos son necesarias, pero en el caso de esta mamá, además de ser demasiado exagerada, se arriesga a que cualquier otro niño desmienta la historia a su hijito, creándole un tremendo lió en la cabeza. Al fin y al cabo sí es una historia popular, lo suyo es que intentemos contarla todos igual, no puede ser que los reyes lleven a Pepito los regalos en camello y a Fulanito en cohete.
También pienso que esta impidiendo a su hijo entrar en su mundo de fantasía, es genial que contemos cuentos e historias a nuestros niños, pero no podemos darles todo hecho, lo ideal (creo yo) sería que fuésemos capaces de estimularles e incentivarles para que ellos imaginasen e inventasen sus propias historias, de este modo estará adaptada a sus expectativas. Yo lo intento, aunque no se si de la manera correcta. Pero he comprobado que les encanta aportar sus fantasías al cuento, siempre que me invento un cuento para mis sobrinillos y demás crios que me rondan, procuro preguntarles alguna cosilla para que ellos participen, al momento, son los dueños de la historia y si digo algo que no les convence, me corrigen como si me hubiera equivocado, porque en verdad la historia ya es suya y la adapta a sus gustos.

Carbón dulce para Reyes, un amargo regalo

Carbón dulce para Reyes, un amargo regalo
Lola Rovati 2 de enero de 2009 0 comentarios
“Ojo que los Reyes te están mirando. Si eres malo te traerán carbón”. Es una de las amenazas que los padres hacen con más frecuencia a sus hijos por estos días. Quiero creer que la mayoría finalmente no la cumple.
Según la tradición, los regalos que los Reyes Magos hacen al Niño Jesús tienen su significado. Melchor trae mirra, Gaspar, incienso y Baltasar, oro. No se de dónde ha salido lo del carbón, pero me parece horrible utilizarlo como chantaje para conseguir que el niño nos haga caso, recoja sus juguetes o no se pelee con su hermanito.
Supuestamente, dependiendo de cómo se ha portado a lo largo del año recibe más o menos juguetes y si “no ha sido bueno” los Reyes le traen carbón. Eso sí, carbón dulce, una golosina hecha con azúcar y agua, para que la sorpresa no sea tan amarga.
Las bolsitas de carbón se venden en supermercados y kioscos, por lo que entiendo que se compran y se regalan. Aunque sea una broma, me parece de muy mal gusto y si no lo es, me parece horroroso. Hay padres que meten una bolsita entre los regalos como demostrando que no son tan insensibles como para dejar a su hijo sin regalo, pero sí dan un toque de atención dando a entender que no ha sido tan bueno como debiera.
Al final, lo que consiguen es poner a los niños en tensión y crearles la sensación de que todo lo que hacen es juzgado por un trío omnipresente que los mira desde arriba, en lugar de enseñarles que los Reyes son personajes mágicos, generosos y desinteresados.
Si la intención es simplemente la de regalar una golosina, hay tantísimas otras mucho más ricas y sin ningún significado encubierto. Y si la intención es la de llamar la atención por las malas actitudes de los niños, hay formas mucho más pedagógicas de hacerlo.
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QUE EXAGERACIÓN, me da la impresión de que tenemos que sacar punta a todo, vería mal que se quedase sin regalo, pero recibir un poco de carbón dulce… no creo que les haga sentirse mal, para nada. Y eso de que los niños pueden llegar a pensar que todo lo que hacen es juzgado…es una forma de verlo, la otra sería que los reyes son tan bondadosos que a pesar de haber obrado mal, le quieren tanto que le perdonan.
Total que podemos buscar mil historias, pero no deja de ser una tradición que desde mi punto de vista no implica nada. A no ser, que los padres machaquen al pequeño, y le hagan sentir mal, pero no creo que sea esa la intención del carbón dulce, y si un padre se comporta así, aprovechara la excusa del carbón o cualquier otra.
Desde el punto de vista de la didáctica, puede ser un elemento navideño que contribuye al desarrollo de la imaginación del niño, ya que este, cuando coma el carbón mágico o juegue con el, igual imagina a los reyes que se lo trajeron, incluso le puede atribuir características especiales y fantásticas. Todo depende de cómo le contemos la historia.

Los pediatras recomiendan regalar no más de 3 juguetes

Los pediatras recomiendan regalar no más de 3 juguetes
Armando 3 de enero de 2009 0 comentarios
Estamos en Navidad, fechas de regalar y recibir regalos sobretodo por parte de los niños, que reciben con ilusión los regalos que han pedido en la carta de Papá Noël y/o en la de los Reyes Magos.
Esto es al menos lo que siempre hemos pensado, sin embargo parece ser que no todos ilusionan y que cuando hay demasiados, la ilusión se centra en dos o tres regalos, quedando poca para el resto.
La doctora Alfonsa Lora, miembro de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y experta en déficit de atención e hiperactividad en el niño y adolescente hizo hace unos días unas declaraciones al respecto en que decía que “los niños tienden a elegir un solo juguete, como máximo dos. El resto, los considerará accesorios y, si los viera en casa de un amigo, les gustaría, pero en la suya ya no. Han perdido el interés”.
Recientemente ha participado en una campaña informativa conjunta con la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) con la finalidad de recordar que los niños no necesitan un montón de juguetes, sino alguien con quien jugar: “Un niño no elige estar solo si tiene a alguien con quien jugar. Hay que pensar siempre que el regalo más caro del mundo nunca cubrirá la ausencia de un compañero de juegos, sobre todo, si estos son los padres. Un ejemplo claro son los balones, pese a su larga trayectoria como juguete, sigue estando en lo más alto de la lista porque representa precisamente juego en compañía, equipo, aire libre y negociación… Todo lo que a un juguete se le puede pedir”.
Comentó también lo importante de evitar, en la medida de lo posible, aquellos elementos que funcionan como “aislante” de los niños. El 40% de los niños tienen televisión en su habitación y eso hace que se pierda mucho contacto, mucho juego y mucho diálogo con los padres: “¡Cambia ese regalo por una bicicleta y llévale a pasear en familia o con amigos por el paseo o alguna vía verde cercana!”, indicó.
Coincido con lo comentado por la doctora Lora pues el día 25 casi tenía que convencer a mi hijo para que siguiera abriendo otros regalos… Una vez abiertos dos, se quedó jugando con ellos y tuve que insistir en que había otros por abrir.
Recuero incluso una situación en que, siendo Jon pequeñito, al abrir un regalo se divertía más con la caja y el envoltorio que con el regalo en sí (que es lo que he querido mostrar en la ilustración).
Los niños lo que quieren, más que nada en el mundo, es estar con sus padres y sentirse queridos, amados, escuchados y comprendidos.
En contra de lo que mucha gente piensa, ellos no nacen necesitando cosas materiales con las que satisfacer sus vidas. Somos nosotros, el sistema y en general toda la sociedad los que les creamos esas necesidades. Los juguetes son una herramienta muy eficaz para el desarrollo de los niños, su diversión y su aprendizaje, pero como dicen desde la Aepap, es preferible regalar pocos juguetes.
En lo personal tengo que confesar que este tema lo llevamos bastante mal. Muchos adultos para pocos niños y todos queremos regalar…
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Totalmente de acuerdo, he vivido el mismo caso que comentaban en el artículo, estas navidades mis sobrinos no daban a basto, estaban agobiados, el salón estaba lleno de regalos, tanto que me lleve uno para cambiarlo y no se dieron ni cuenta. He escogido este artículo porque pienso exactamente igual, y casi todos los adultos somos conscientes, pero nada, nosotros seguimos fastidiando al niño con miles de regalos.
Me da mucha pena porque creo que psicológicamente no es bueno para ellos, ni la cantidad excesiva, ni el tipo de regalos.
Un juguete debe cumplir una función, y probablemente el juguete más soso y menos vistoso, sea el que más puede ayudar al niño en su desarrollo. Lo digo por los juguetes caros y súper modernos que tanto nos llaman la atención, que en muchas ocasiones coartan la imaginación, la creatividad, etc. En mi caso he intentado comprar juguetes educativos y simples, muuuy simples. También he buscado alguno que implica el juego en grupo, con los padres o con algún igual, reconozco que en eso no acerté, he comprado a un niño al que su padre apenas hace caso y que la madre está ocupadísima, uno que precisa de tres jugadores. Mi intención era forzar que jugaran con el niño, pero…no ha funcionado.

La mejor música clásica para bebés y niños (tiempo de juego)

La mejor música clásica para bebés y niños (tiempo de juego)
Armando 11 de marzo de 2009 11 comentarios
Se dice desde hace tiempo que para promover el desarrollo de los bebés se recomienda ponerles música clásica mientras juegan o realizan actividades y también mientras concilian el sueño.
Don Campbell, maestro y músico, de quien ya hablamos hace tiempo, comenta que la música que más les gusta es la de Mozart, “pues es pura, simple, y a su vez, tan misteriosa y accesible que estimula las neuronas en crecimiento”.
Aprovechando la posibilidad de poner música en las entradas he querido hacer una recopilación de la mejor música clásica para bebés, en este caso la que tendría un efecto más estimulante, para el tiempo de juego y en otra futura entrada escucharemos la que más les podría relajar.
Mozart – Sonata para piano en Re mayor K.448 – Primer movimiento
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OPINIÓN PERSONAL: Siempre he escuchado que la música clásica era buena para los bebés, lo que me parece impresionante es que influyan positivamente en su desarrollo.
Tenemos más herramientas de las que pensamos para ayudar a nuestros bebés a tener un buen desarrollo.
En la escuela infantil en la que estuve durante la semana de observación, comprobé que a través de la música y de la pintura, podemos trabajar muchos aspectos de la vida cotidiana con los niños, además, si escogemos las obras adecuadas les provoca un gran interés. Podemos apoyarnos en estos recursos para relajarles, para motivarles, para ayudarles a aprender, para despertar su interés…
Tienen muchas más inquietudes de las que aparentan, ¿por qué no satisfacerlas?